NOMBRAMIENTOS N.º 5/2025 - DIÓCESIS DE ROMA

  DIÓCESIS DE ROMA

NOMBRAMIENTOS N.º 5/2025


Emmo. Sr. Card. Paulus

POR GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA

VICARIO  GENERAL DE SSANTIDAD PARA LA DIÓCESIS DE ROMA


NOMBRAMIENTOS GENERALES


A los Reverendos Sacerdotes, Diáconos y a todos los fieles de nuestra comunidad, saludos, bendiciones y paz de nuestro Señor Jesucristo.


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Nuestra fe no se vive de manera aislada ni individualista, sino que se realiza plenamente en comunidad. La misma palabra Iglesia proviene del término ekklesía, que significa asamblea, convocación del Pueblo de  Dios. Esto nos recuerda que, para vivir, compartir la fe y celebrar los misterios de Dios, es indispensable reunirnos como hermanos, compartir una vida común y caminar juntos en la fe.

Desde los orígenes apostólicos, la Iglesia ha sido una comunión viva de creyentes llamados por el Señor, edificados por la Palabra y fortalecidos por los sacramentos. En esta comunión, cada bautizado tiene una misión, y de modo particular los ministros ordenados son constituidos para servir, guiar y apacentar al Pueblo santo de Dios, no como dueños, sino como custodios y servidores de los dones recibidos.

La vida eclesial se expresa de manera concreta en las comunidades parroquiales, verdaderas familias de familias, donde la fe se hace cotidiana, la caridad se encarna y la esperanza se sostiene. Allí, el ministerio pastoral adquiere rostro, nombre y presencia, haciendo visible la cercanía del Buen Pastor que acompaña, corrige, consuela y anima.

Por ello, la organización y el envío de estos diáconos no responde a criterios meramente administrativos, sino a una profunda realidad espiritual: asegurar que, en el ejercicio de su ministerio, puedan madurar constantemente en la fe mediante la lectura y el anuncio fiel del Evangelio de Jesucristo y la comunión fraterna con todos sus hermanos. De este modo, su diaconía se convierte en un verdadero camino de crecimiento espiritual, de entrega humilde y de testimonio evangélico en medio de la realidad virtual en la que nos encontramos.


NOMBRAMIENTOS PASTORALES


I. El Diacono Daniel José Matos Hernández

es nombrado Administrador de la Parroquia Santa María de la Victoria.


II.  El Diacono Miguel Ángel Arias Gaona

es nombrado Administrador de la Ermita de la Divina Misericordia.



III. El Diacono Cristóbal Alexander Ochoa Huezo

es nombrado Administrador de la Parroquia San Jose.


Cada uno de estos nombramientos tendrá efecto de ley a partir de la fecha de la entrega de las lleves y de la profesión del juramento de fidelidad correspondiente al oficio respectivo, conforme a las  las normas establecidas por esta Diócesis.


Estos hermanos nuestros tienen ahora la sagrada responsabilidad de servir a la Iglesia y al Pueblo de Dios desde los lugares que les han sido confiados. En obediencia al envío que han recibido y bajo la guía del Espíritu Santo, se convierten en testigos visibles del Evangelio, llamados a edificar la comunión eclesial, fortalecer la vida en comunidad y acompañar a sus hermanos en el camino de la fe.

Se espera de cada uno de ellos una entrega generosa, una caridad pastoral firme y cercana, y una fidelidad constante a la enseñanza de la Iglesia.

Les exhortó a ustedes y a todos los presbíteros incardinados en la Diócesis de Roma el cuidado de las estructuras sagradas —templos, capillas, ermitas, santuarios y demás dependencias parroquiales— ya que no son meros espacios funcionales, sino signos visibles del misterio de Dios en medio de su pueblo. Custodiar su integridad es parte esencial del servicio pastoral que ahora se les encomienda.

Por lo tanto, queda expresamente prohibida cualquier modificación estructural, demolición, transformación estética o reconfiguración litúrgica de los templos sin previa autorización escrita de la autoridad diocesana competente.

Se permite, sin embargo, intervenir en aquellos casos en que:

El templo presente signos evidentes de deterioro, daño o vandalismo.

Se trate de construcciones inconclusas o con espacios aún pendientes de terminar.

Sea necesario realizar obras de mantenimiento o embellecimiento con el fin de favorecer el decoro litúrgico y la acogida de los fieles, siempre que estas no alteren sustancialmente el diseño, la arquitectura o el carácter original del templo.


Toda mejora estética deberá responder a criterios de noble sencillez, coherencia litúrgica, respeto por el arte sacro y armonía con la tradición arquitectónica del lugar.

Asimismo, en aquellos casos en que el terreno parroquial cuente con espacios vacíos amplios en su perímetro, se permite la creación de jardines, espacios verdes, parques o senderos que contribuyan a la belleza del conjunto y favorezcan el encuentro comunitario. No se autoriza la edificación de estructuras estrafalarias o ajenas al culto que distorsionen la estética urbana o el carácter sagrado del entorno.

Confiamos en que, guiados por el amor a la Casa de Dios y la responsabilidad que asumen ante la Iglesia, sabrán ejercer esta custodia con prudencia, fidelidad y sentido eclesial.

Que el Espíritu Santo los asista en toda circunstancia y haga fecundo su ministerio para la edificación del Pueblo de Dios.

Y que la protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, los sostenga siempre en su servicio.

Dado en Roma, en el Palacio de Letrán, a los treinta y un días del mes de diciembre del Año Jubilar de la Esperanza, dos mil veinticinco.


En Cristo y María Santísima,

 Mons. Pablo, Card. Kynast
VICARIO GENERAL

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