LIBRETO
SOLEMNE EUCARISTÍA
ORDENACIÓN DE PRESBÍTEROS
PRESIDIDA POR EL EMMO SR. CARD. C. ÁNGEL CANTONI
ARCHIBASÍLICA DE SAN JUAN DE LETRÁN, ROMA.
04.07.2025
RITOS INICIALES
CANTO DE ENTRADA
(El Cielo Narra la Gloria de Dios - M. Frisina)
℟. El cielo narra la Gloria de Dios
El firmamento anuncia sus maravillas
¡Aleluya, Aleluya!
¡Aleluya, Aleluya!
Un día a otro comunica el mensaje
Susura una noche a la noche siguiente
No existen sonidos, no se oyen palabras
Más por toda la tierra se escucha el pregón ℟.
Allí le han plantado una tienda al Sol
Es como un esposo que del tálamo sale
Es como un esposo que del tálamo sale
Es como un atleta entrenado que corrre
Y sin fatiga alcanza la meta. ℟.
Asoma por un extemo del cielo
Y al otro extremo su órbita alcanza
Ninguna criatura podrá
Esconderse de su fuego. ℟.
El Celebrante:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
℟. Amén.
La paz esté con todos ustedes.
℟. Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Formula III
Se hace una breve pausa en silencio. Después el celebrante dice:
Tú que has sido enviado a sanar los corazones afligidos: Kyrie, eléison.
El pueblo responde: Kyrie, eléison
El celebrante prosigue: Tú que has venido a llamar a los pecadores: Christe, eléison.
El pueblo responde: Christe, eléison.
El celebrante: Tú que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros Kyrie, eléison.
El pueblo responde: Kyrie, eléison).
Pausa de silencio.
El Celebrante:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
℟. Amén.
GLORIA
(Missa - Es Grande El Amor Del Señor)
Gloria, gloria a Dios en el cielo Gloria a Dios en el cielo
Y en la tierra paz a los hombres
Paz a los hombres que ama el Señor
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos
Te adoramos, te glorificamos, te damos gracias
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso
Señor, Hijo Único, Jesucristo
Gloria, gloria a Dios en el cielo Gloria a Dios en el cielo
Y en la tierra paz a los hombres
Paz a los hombres que ama el Señor
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros
Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica
Tú que estás sentado a la derecha del padre, ten piedad de nosotros
Gloria, gloria a Dios en el cielo Gloria a Dios en el cielo
Y en la tierra paz a los hombres
Paz a los hombres que ama el Señor
Porque solo tú eres Santo, solo tú Señor
Solo tú Altísimo, Jesucristo
Con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre Amén. Amén
Gloria, gloria a Dios en el cielo Gloria a Dios en el cielo
Y en la tierra paz a los hombres
Paz a los hombres que ama el Señor
ORACIÓN COLECTA
Terminado el himno, el Celebrante, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Y todos, junto con el Celebrante, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo. Después el Celebrante, con las manos extendidas, dice la oración colecta:
Señor y Dios nuestro, que guías a tu pueblo mediante el ministerio de los sacerdotes,
concede a estos diáconos de tu Iglesia, que hoy has elegido para el orden presbiteral,
perseverar en tu servicio, para que, por su vida y su ministerio, busquen solamente tu gloria en Cristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
(Jeremías 1, 4-9)
Tu irás adonde yo te envíe
Lectura del libro del profeta Jeremías
La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:
«Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones.»
Yo respondí: «¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven.»
El Señor me dijo: «No digas: "Soy demasiado joven", porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te ordene.
No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-.»
El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: «Yo pongo mis palabras en tu boca.»
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
(Sal 125)
℟. Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré su fidelidad por todas las edades.
Sellé una alianza con mi elegido jurando a David mi servidor, le fundaré un linaje que no terminará, tu trono mantendré eternamente. Encontré a David mi siervo y con óleo sagrado lo ungí, para que mi mano siempre permanezca con él y mi brazo lo haga valeroso. ℟.
Mi fidelidad y mi favor por siempre lo acompañarán y con mi nombre y mi gracia su poder crecerá, mantendré mi alianza eternamente.
Él me invocará tu eres mi padre mi Dios mi roca salvadora y lo haré primogenito con todo el honor excelso entre los reyes de la tierra. ℟.
SEGUNDA LECTURA
(2 Cor 4, 1-2. 5-7)
Predicamos a Cristo Jesús,
y nosotros no somos más
que los servidores de ustedes por amor de Jesús
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios:
Hermanos:
Investidos misericordiosamente del ministerio apostólico, no nos desanimamos y nunca hemos callado nada por vergüenza, ni hemos procedido con astucia o falsificando la Palabra de Dios. Por el contrario, manifestando abiertamente la verdad, nos recomendamos a nosotros mismos, delante de Dios, frente a toda conciencia humana.
Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús. Porque el mismo Dios que dijo: «Brille la luz en medio de las tinieblas», es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro de Cristo. Pero nosotros llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Aleluya, aleluya, aleluya.
Io sono il buon pastore, dice il Signore, conosco le mie pecore e le mie pecore conoscono me
℟. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
(Jn 10, 11-16)
El buen Pastor da su vida por las ovejas
℣. El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tu espíritu.
✠ Lectura del Santo Evangelio según san Juan.
℟. Gloria a ti, Señor.
Jesús dijo:
Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y la dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí - como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre - y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.
℣. Palabra del Señor.
℟. Gloria a ti, Señor Jesús.
LITURGIA DE LA ORDENACIÓN
ELECCIÓN DE LOS CANDIDATOS
Los ordenandos son llamados por el diácono de la forma siguiente:
Acérquense los que van a ser ordenados presbíteros.
E inmediatamente los nombra individualmente; cada uno de los llamados dice:
Presente.
Permaneciendo los ordenandos de pie ante el Celebrante, el ministro asignado dice:
Reverendísimo Padre, la santa Madre Iglesia pide que ordenes presbíteros a estos hermanos nuestros.
El Celebrante le pregunta:
¿Sabes si son dignos?
Y él responde:
Según el parecer de quienes los presentan, después de consultar al pueblo cristiano, doy testimonio de que han sido considerados dignos.
El Celebrante:
Con el auxilio de Dios y de Jesucristo, nuestro Salvador, elegimos a estos hermanos nuestros para el Orden de los presbíteros.
Todos dicen:
Te damos gracias, Señor.
HOMILIA
Momento de silencio para la reflexión personal.
PROMESA DE LOS ELEGIDOS
Después de la homilía, solamente los elegidos se levantan y se ponen de pie ante el celebrante, quien los interroga, conjuntamente, con estas palabras:
Queridos hijos: Antes de entrar en el Orden de los presbíreros es necesario que manifiesten ante el pueblo su decisión de recibir este ministerio.
¿Quieren desempeñar siempre el ministerio sacerdotal en el grado de presbíteros, como fieles colaboradores del Orden episcopal, apacentando el rebaño del Señor bajo la guía del Espíritu Santo?
Los elegidos, todos a la vez, responden:
Sí, quiero.
El celebrante:
¿Quieren desempeñar con dedicación y sabiduría el ministerio de la palabra en la predicación del Evangelio y la exposición de la fe católica?
Los elegidos:
Sí, quiero.
El celebrante:
¿Quieren celebrar con piedad y fidelidad los misterios de Cristo, especialmente el sacrificio de la Eucaristía y el sacramento de la Reconciliación, para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano, según la tradición de la Iglesia?
Los elegidos:
Sí, quiero.
El celebrante:
¿Quieren implorar, junto con nosotros, la misericordia divina a favor del pueblo que les sea confiado, cumpliendo así el mandato de orar continuamente?
Los elegidos:
Sí, quiero.
El celebrante:
¿Quieren unirse cada día más estrechamente a Cristo, sumo Sacerdote, que por nosotros se entregó al Padre como víctima santa, y consagrarse a Dios junto con él para la salvación de los hombres?
Los elegidos:
Sí, quiero, con la gracia de Dios
En seguida, cada uno de los elegidos se acerca al celebante y, de rodillas ante él, pone sus manos juntas entre las manos de él.
El celebrante pregunta al elegido, diciendo:
¿Prometes obediencia y respeto a mí y a mis sucesores?
El elegido:
Sí, prometo
El celebrante concluye siempre:
Que Dios mismo lleve a término esta obra buena que en ti ha comenzado.
ORACIÓN LITÁNICA
A continuación, todos se levantan. El celebrante, dejando la mitra, de pie, con las manos juntas y de cara al pueblo, hace la invitación:
Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que derrame generosamente sus dones sobre estos elegidos para el ministerio de los presbíteros.
Entonces, los elegidos se postran en tierra, y se cantan las letanías; todos responden. En los domingos y durante el Tiempo pascual, se hace estando todos de pie, y en los demás días, de rodillas, en cuyo caso el diácono dice:
Nos ponemos de rodillas.
Concluido el canto de las letanías, el celebrante, de pie, y con las manos extendidas, dice:
Señor, Dios nuestro, escúchanos y derrama sobre estos siervos tuyos tu Espíritu Santo y la gracia sacerdotal; concede la abundancia de tus bienes a quienes consagramos en tu presencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.
El diácono, si el caso lo requiere, dice:
Nos ponemos de pie.
Y todos se ponen de pie.
IMPOSICIÓN DE LAS MANOS Y PLEGARIA DE ORDENACIÓN
Los elegidos se levantan; se acerca cada uno al celebrante, que está de pie delante de la sede y con mitra, y se arrodilla ante él.
El celebrante impone en silencio las manos sobre la cabeza de cada uno de los elegidos. Después de la imposición de las manos del celebrante, todos los presbíteros presentes, revestidos de estola, imponen igualmente en silencio las manos sobre cada uno de los elegidos.
Estando todos los elegidos arrodillados ante él, el celebrante, sin mitra, con las manos extendidas, dice la Plegaria de Ordenación:
Asístenos, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, autor de la dignidad humana y dispensador de todo don y gracia; por ti progresan tus criaturas y por ti se consolidan todas las cosas. Para formar el pueblo sacerdotal, tú dispones con la fuerza del Espíritu Santo en órdenes diversos a los ministros de tu Hijo Jesucristo.
Ya en la primera Alianza aumentaron los oficios, instituidos con signos sagrados. Cuando pusiste a Moisés y Aarón al frente de tu pueblo, para gobernarlo y santificarlo, les elegiste colaboradores, subordinados en orden y dignidad, que les acompañaran y secundaran.
Así, en el desierto, diste parte del espíritu de Moisés, comunicándolo a los setenta varones prudentes, con los cuales gobernó más fácilmente a tu pueblo.
Así también hiciste partícipes a los hijos de Aarón de la abundante plenitud otorgada a su padre para que un número suficiente de sacerdotes ofreciera, según la ley, los sacrificios, sombra de los bienes futuros.
Finalmente, cuando llegó la plenitud de los tiempos, enviaste al mundo, Padre santo, a tu Hijo, Jesús, Apóstol y Pontífice de la fe que profesamos. Él, movido por el Espíritu Santo, se ofreció a ti como sacrificio sin mancha, y habiendo consagrado a los apóstoles con la verdad, los hizo partícipes de su misión; a ellos, a su vez, les diste colaboradores para anunciar y realizar por el mundo entero la obra de la salvación.
También ahora, Señor, te pedimos nos concedas, como ayuda a nuestra limitación, estos colaboradores que necesitamos para ejercer el sacerdocio apostólico.
TE PEDIMOS, PADRE TODOPODEROSO, QUE CONFIERAS A ESTOS SIERVOS TUYOS LA DIGNIDAD DEL PRESBITERADO; RENUEVA EN SUS CORAZONES EL ESPÍRITU DE SANTIDAD; RECIBAN DE TI EL SEGUNDO GRADO DEL MINISTERIO SACERDOTAL Y SEAN, CON SU CONDUCTA, EJEMPLO DE VIDA.
Sean honrados colaboradores del Orden de los Obispos, para que por su predicación, y con la gracia del Espíritu Santo, la palabra del Evangelio dé fruto en el corazón de los hombres, y llegue hasta los confines del orbe.
Sean con nosotros fieles dispensadores de tus misterios, para que tu pueblo se renueve con el baño del nuevo nacimiento, y se alimente de tu altar; para que los pecados sean reconciliados y sean confortados los enfermos.
Que en comunión con nosotros, Señor, imploren tu misericordia por el pueblo que se les confía y en favor del mundo entero.
Así todas las naciones, congregadas en Cristo, formarán un único pueblo tuyo que alcanzará su plenitud en tu Reino.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
UNCIÓN DE LAS MANOS Y ENTREGA DEL PAN Y EL VINO
Concluida la Plegaria de Ordenación, se sientan todos. El celebrante recibe la mitra. Los ordenados se levantan. Los presbíteros presentes vuelven a su puesto; pero algunos de ellos colocan a cada ordenado la estola al estilo presbiteral y le visten la casulla.
Luego, el celebrante toma el gremial y, oportunamente informado el pueblo, unge con el sagrado crisma las palmas de las manos de cada ordenado, arrodillado ante él, diciendo:
Jesucristo, el Señor, a quien el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo, te auxilie para santificar al pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio.
A continuación, los fieles llevan el pan sobre la patena y el cáliz ya con el vino y el agua, para la celebración de la Misa. El diácono lo recibe y se lo entrega al celebrante, quien a su vez lo pone en las manos de cada uno de los ordenados, arrodilla dos ante él, diciendo:
Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Advierte bien lo que vas a realizar, imita lo que tendrás en tus manos y configura toda tu vida con el misterio de la cruz del Señor.
Finalmente, el celebrante da a cada uno de los ordenados el beso de paz, diciendo:
La paz sea contigo.
El ordenado responde:
Y con tu espíritu.
Y lo mismo hacen todos o al menos algunos de los presbíteros presentes.
Prosigue la Misa como de costumbre. Si lo indican las rúbricas, se dice el Símbolo de la fe. Se omite la oración universal.
LITURGIA EUCARÍSTICA
CANTO DE OFERTORIO
(Ubi Caritas)
Ubi caritas et amor, Deus ibi est.
Congregavit nos in unum Christi amor.
Exsultemus, et in ipso jucundemur.
Timeamus, et amemus Deum vivum.
Et ex corde diligamus nos sincero.
Ubi caritas et amor, Deus ibi est.
Congregavit nos in unum Christi amor.
Christi amor. Amen.
Inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después el diácono, u otro ministro, inciensa al celebrante, a los con-celebrantes y al pueblo.
El celebrante:
En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.
℟. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Luego el celebrante, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas:
Dios y Padre nuestro, tú has querido que tus sacerdotes sean ministros del altar y de tu pueblo; te rogamos que, por la fuerza de este sacrificio, su ministerio sea siempre de tu agrado y dé frutos perdurables en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.
PREFACIO
I de las ordenaciones
℣. Dominus vobiscum.
℟. Et cum spiritu tuo.
℣. Sursum corda.
℟. Habemus ad Dominum.
℣. Gratias agamus Domino Deo nostro.
℟. Dignum et iustum est.
El celebrante prosigue el prefacio, con las manos extendidas:
Vere dignum et iustum est, æquum et salutare, nos tibi semper et ubique gratias agere: Domine, sancte Pater, omnipotens æterne Deus:
Qui Unigenitum tuum Sancti Spiritus unctione novi et æterni testamenti constituisti Pontificem, et ineffabili dignatus es dispositione sancire, ut unicum eius sacerdotium in Ecclesia servaretur.
Ipse enim non solum regali sacerdotio populum acquisitionis exornat, sed etiam fraterna homines eligit bonitate, ut sacri sui ministerii fiant manuum impositione participes.
Qui sacrificium renovent, eius nomine, redemptionis humanæ, tuis apparantes filiis paschale convivium, et plebem tuam sanctam caritate præveniant, verbo nutriant, reficiant sacramentis.
Qui, vitam pro te fratrumque salute tradentes, ad ipsius Christi nitantur imaginem conformari, et constanter tibi fidem amoremque testentur.
Unde et nos, Domine, cum Angelis et Sanctis universis tibi confitemur, in exsultatione dicentes:
SANCTUS
(Missa - Es Grande El Amor Del Señor)
Santo, Santo, Santo
El Señor Dios del universo
El cielo y la tierra
Están llenos de tu gloria
Hosanna in excelsis
Hosanna in excelsis
Bendito el que viene
En el nombre del Señor
Hosanna in excelsis
Hosanna in excelsis
PLEGARIA EUCARÍSTICA I
CANON ROMANUS
El celebrante:
Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas + estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., conmigo indigno siervo tuyo y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
CONCELEBRANTE 1:
Acuérdate, Señor, de tus hijos.
Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.
Y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
CONCELEBRANTE 2:
Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián, y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
El celebrante continua:
Acepta, Señor, en tu bondad,
esta ofrenda de tus siervosy de toda tu familia santa;
te la ofrecemos también por estos siervos tuyos
a quien te has dignado promover al orden presbiteral;
conserva en ellos tus dones
para que fructifique lo que han recibido de tu bondad.
El celebrante y los concelebrantes extienden las manos sobre las ofrendas, y dice:
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Él mismo, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.
Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
Luego dice:
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió
℟. Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
Después el celebrante, con las manos extendidas, dice:
Por eso, Padre, nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa
resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
El celebrante se inclina un poco y dice:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición
CONCELEBRANTE 3:
Acuérdate también, Señor,
de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.
CONCELEBRANTE 4:
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,
que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé,
Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia, y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.
El celebrante:
Por Cristo, Señor nuestro.
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, los eleva y dice:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
℟. Amén.
RITO DE COMUNIÓN
Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el celebrante, con las manos juntas, dice:
Præcéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere:
Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Pater noster, qui es in cælis: sanctificétur nomen tuum; advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra. Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie; et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris; et ne nos indúcas in tentatiónem; sed líbera nos a malo.
Solo el celebrante, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbera nos, quǽsumus, Dómine, ab ómnibus malis, da propítius pacem in diébus nostris, ut, ope misericórdiæ tuæ adiúti, et a peccáto simus semper líberi et ab omni perturbatióne secúri: exspectántes beátam spem et advéntum Salvatóris nostri Iesu Christi.
℟. Quia tuum est regnum, et potéstas, et glória in sǽcula.
Solo el celebrante, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Dómine Iesu Christe, qui dixísti Apóstolis tuis: Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis: ne respícias peccáta nostra, sed fidem Ecclésiæ tuæ; eámque secúndum voluntátem tuam pacificáre et coadunáre dignéris.
Junta las manos.
Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum.
℟. Amén.
El celebrante, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos, alidde:
Pax Dómini sit semper vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
Luego, el diácono añade:
Offérte vobis pacem.
AGNUS DEI
(Missa - Es Grande El Amor Del Señor)
Cordero de Dios
Tú que quitas el pecado del mundo
Miserere nobis
Miserere nobis
Cordero de Dios
Tú que quitas el pecado del mundo
Miserere nobis
Miserere nobis
Cordero de Dios
Tú que quitas el pecado del mundo
Dona nobis pacem
Dona nobis pacem
El celebrante hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi. Beáti qui ad cenam Agni vocáti sunt.
℟. Dómine, non sum dignus, ut intres sub téctum meum, sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.
ANTIFONA DE COMUNIÓN
(Ave Verum Corpus)
Ave, ave verum corpusnatum de Maria Virgine.Vere passum, immolatumin cruce pro homine:Cuius latus perforatumunda fluxit et sanguine:Esto nobis praegustatumin mortis examine.
CANTO DE COMUNIÓN
(Anima Christi - M. frisina)
℟. Anima Christi, sanctifica me
Corpus Christi, salva me
Sanguis Christi, inebria me
Aqua lateris Christi, lava me
Passio Christi, conforta me
O bone Iesu, exaudi me
Intra vulnera tua
Absconde, absconde me. ℟.
Ne permittas a te me separari
Ab hoste maligno defende me
In hora mortis meae
Voca me, voca me. ℟.
Et iube me venire ad te
Ut cum Sanctis tuis laudem te
Per infinita saecula
Saeculorum, amen. ℟.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Luego, de pie en la sede, el celebrante, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Y todos, junto con el celebrante, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se hubiera hecho antes. Después el celebrante, con las manos extendidas, dice la oración después de la Comunión:
Te pedimos, Padre,
que la participación en este sacrificio
dé nueva vida a tus sacerdotes y a todos tus hijos,
para que, unidos a ti en el amor, puedan servirte dignamente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟. Amén.
RITO DE CONCLUSIÓN
BENDICIÓN
Después tiene lugar la despedida. El celebrante, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.
℟. Y con tú espirítu .
El diácono dice:
Inclínense para recibir la bendición.
℣. Dios, que dirige y gobierna la Iglesia, los guíe siempre con su gracia para que cumplan fielmente el ministerio presbiteral.
℟. Amén.
℣. Él los haga servidores y testigos en el mundo de la verdad y del amor divino, y ministros fieles de la reconciliación.
℟. Amén.
℣.Y también los haga pastores verdaderos que distribuyan la Palabra de la vida y el Pan vivo, para que los fieles crezcan en la unidad del cuerpo de Cristo.
℟. Amén.
℣. Y a todos ustedes, que están aquí reunidos, los bendiga Dios todopoderoso, Padre, + Hijo, + y Espíritu + Santo,
℟. Amén.
Luego el diácono vuelto hacia el pueblo, dice:
Podéis ir en paz.
℟. Demos gracias a Dios.
Después el celebrante venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha una inclinación profunda con los ministros, se retira.
ANTÍFONA MARIANA
(Salve Regina)
Salve, Regina, Mater misericordiae,
vita, dulcedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, Advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos
ad nos converte.
Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.
vita, dulcedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus, gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, Advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos
ad nos converte.
Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.